Parte de un principio de confiabilidad, donde todos los miembros tanto de forma individual como conjunta, participan en los roles que asumen para lograr los resultados esperados.
Los equipos de
trabajo eficientes se caracterizan por tener una serie de aspectos y disciplinas que los
hacen diferentes, tales como:
- PUESTA EN MARCHA: lo primero que debe quedar establecido es el propósito por el cual se crea el equipo dentro de la organización. Los líderes formales o designados del equipo deben asegurarse de que los objetivos estén claros, sean precisos, medibles, desafiantes y alcanzables para que luego pueda hacerse un análisis sobre los resultados que ese equipo ha generado con el paso del tiempo. Establecer propósitos, transmitir objetivos y metas. Seleccionar el equipo
- ACLARAR: incluye la definición del propósito, metas y objetivos, valores sobre los que se sustenta el equipo, los protocolos y formas de trabajar, los roles y expectativas y una visión convincente del éxito a lograr. Crear una misión conjunta y definir cual es la mejor manera de trabajar.
- COCREAR: Crear una dinámica de trabajo conjunta para maximizar los resultados. Lograr la interacción más productiva.
- CONECTAR: Poder relacionarse de manera efectiva con los demás equipos o personas individuales dentro de la entidad permitirá un mejor rendimiento del equipo, de los demás equipos y, por consiguiente, de toda la organización en general. Es un desafío para los equipos generar un contagio de rendimiento excepcional para la consecución de un resultado diferencial global. Generar vínculos productivos con los diferentes grupos de interés.
- APRENDIZAJE BÁSICO: A medida que cambian el contexto y las condiciones de trabajo en donde el equipo exista, tanto los miembros como su líder, tienen que dedicarse a modificar su accionar adaptándose a la nueva realidad. El modelo es cíclico y cada una de las disciplinas están relacionadas entre sí, por lo que es posible hablar de las conexiones que se generan entre las ellas.
Claves de estos equipos de trabajo
- Definir claramente los objetivos del equipo
- Comunicación efectiva y clara entre los miembros del equipo
- Definir roles y responsabilidades claras para cada miembro del equipo
- Fomentar la confianza y la colaboración entre los miembros
- Disponer de un liderazgo efectivo
- Establecer un proceso de toma de decisiones claro y decisivo
- Alentar la innovación, la creatividad y el trabajo en equipo
- Mantener un ambiente laboral saludable y positivo


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